miércoles, 4 de enero de 2012

Felicidades y gracias por vuestra luz

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, 

pudo subir al alto cielo.

 A la vuelta contó. Dijo que había contemplado desde arriba,

 la vida humana.Y dijo que somos un mar de fueguitos.

El mundo es eso -reveló- un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.

 No hay dos fuegos iguales.

 

Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores.

 Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento,

 y gente de fuego loco que llena el aire de chispas.

 Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman;

pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear,

y quien se acerca se enciende.



de Eduardo Galeano en El LiBRO DE LOS ABRAZOS.

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